Antes de la guerra de los ecos del pasado el semidiós Txotx, uno de los mayores guerreros que todos los mundos había conocido, se enamoró de otra semidiosa, Aslog.

No se conocían, no habían hablado nunca, pero con sólo mirarse surgió algo. Insok no veía con muy buenos ojos su relación.

A escondidas, Txotx y Aslog prepararon su boda invitando a algunos de los elegidos para las nuevas tierras. El día elegido, despistaron a Insok diciéndole que los gigantes se habían sublevados.

Todo iba perfecto, Aslog estaba preciosa con su largo vestido blanco decorado con diamantes y Txotx iba reluciente con su túnica negra. Todos los invitados habían acudido vistiendo sus mejores galas.

Se dieron los “si quiero” y se besaron entre vítores. De repente, el sol empezó a esconderse, soplaba un viento frío y empezó a oírse un lejano ruido que poco a poco avanzaba.